¡No te pierdas nada!

Recibe los últimos post y contenido exclusivo en tu correo. Nada de spam. Prometido.

No cuentes calorías, no vale para nada

¿Importan las calorías?

Llevamos midiendo y contando calorías durante mucho tiempo. De la misma forma que contabilizamos el precio de los productos que compramos con una misma divisa, también contamos las calorías de la comida que comemos con un una cifra. Un dato numérico expresado en kilocalorías que, al parecer comprendemos todos. Pero, ¿de verdad lo entendemos? ¿Nuestro cuerpo tiene en cuenta las calorías de los alimentos que tomamos? No. A nuestro organismo le da igual. No tenemos sensores que detectan el número de calorías que entran en nuestro cuerpo.

Os pondré un ejemplo. Pensad en dos comidas que tengan un valor calórico idéntico. Por ejemplo, un chupito de refresco azucarado y un plato de lechuga. El efecto metabólico de estas dos comidas es completa y absolutamente diferente. Veamos:

El azúcar no nos hace sentir llenos

El azúcar que contiene el refresco estimulará la producción de insulina. No activará ninguna hormona de saciedad. Ni tampoco accionará los receptores del estómago encargados de estirar el músculo. Un trozo de carne, sin embargo sí provoca vuestro sistema endocrino. A diferencia del azúcar, la ingesta de un trozo de carne no privará a vuestro organismo de esa sensación de plenitud, de saciedad, ni de exceso. Por esta razón, estamos llenos después de comer un filete pero no nos sentimos para nada satisfechos tras beber 1 litro de soda.

Entonces, ¿por qué seguimos pensando que todas las calorías son iguales?

¿Importa el peso de la comida?

Lo mismo que sucede con las calorías también ocurre con el peso de la comida que ingerimos. Nuestro cuerpo tampoco pesa la comida que comemos. Es más, no lo tiene en cuenta. Y es que no tiene nada que ver comer 200 gramos de lechuga que 200 gramos de azúcar. Pues cada alimento producirá una respuesta metabólica completamente diferente. En el primer caso, el cuerpo quizá queme la energía que proporciona la lechuga mientras que; en el segundo caso, nuestro organismo decidirá si almacena la grasa proveniente del azúcar o no. El peso tampoco es un medio de cambio universal.

El idioma común de nuestro cuerpo: la insulina

Una divisa común solo tiene poder si ambas partes están de acuerdo con su uso. Para entender cómo el cuerpo pierde peso, debemos entender qué es lo que le importa a nuestro cuerpo. La respuesta no son las calorías sino las hormonas fundamentalmente, en especial el comportamiento de la insulina ante los diferentes alimentos.

Nuestro cuerpo gana y pierde peso atendiendo a unas detalladas instrucciones hormonales que determina nuestro cerebro. La subida y la bajada de insulina es el principal estímulo para ganar peso. La comida que más engorda tiende a ser aquella que estimula la producción de insulina y, por tanto, es la que eleva los niveles de esta hormona. Por este motivo, si nuestro cuerpo tiene tanto en cuenta la insulina, entonces, deberíamos hablar el idioma común del cuerpo. El idioma de la insulina.

Nuestro cuerpo entiende el lenguaje de las hormonas y estamos hablando en calorías

Necesitamos aprender el lenguaje de la insulina. Así que, tenemos que identificar la comida con el efecto insulínico y no con las calorías que contienen los alimentos. La dieta menos insulonogénica, es decir, la que mantiene los niveles correctos de insulina en nuestro cuerpo es aquella que cumple estas características:

  • Baja en hidratos de carbono
  • Alta en fibra
  • Moderada en proteína
  • Alta en grasas naturales

Los hidratos de carbono, ¿engordan?

Lo mismo sucede con los hidratos de carbono. En efecto, el cuerpo responde ante los carbohidratos pero no los cuenta. Algunos hidratos de carbono estimularán la producción de insulina y otros no lo harán. No todos los hidratos de carbono se comportan de la misma forma en nuestro organismo. Cuanto más procesado es el hidrato de carbono, más estimula la generación y subida de la glucosa e insulina.

Os dejo, a continuación, una tabla que explica muy bien el efecto insulínico que producen los distintos alimentos. Fijaos en la alteración que sufre esta hormona cuando ingerimos lo hidratos ultraprocesados. Increíble, ¿verdad?

No cuentes calorías: comportamiento de los alimentos ante la insulina

Personal Growth website

En conclusión, no contéis calorías, no vale para nada. Os recomiendo que tratéis de comer alimentos de verdad, naturales y saludables. De esta forma, procuraréis mantener un peso ideal y una vida sana.

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

Déjame un comentario y charlamos

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

sígueme en Instagram