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Los niños y la alimentación paleo saludable

La alimentación de nuestros niños es fundamental para que crezcan y se desarrollen bien a lo largo de su infancia para que puedan gozar de una buena salud toda su vida.

Una de las enfermedades infantiles más graves y que padece un alto porcentaje de niños es el sobrepeso. El exceso de consumo de comida basura, alimentos procesados y azúcar ha generado un gran problema social y sin darnos cuenta somos los padres los que alimentamos este problema.

Enseñarle a los niños a tener buenos hábitos alimenticios es fundamental y debe hacerse desde que son pequeños. Yo defiendo que a los niños debemos darle exactamente la misma comida que consumimos nosotros. De hecho siempre he pensado que si nosotros los padres no consumimos azúcar y alimentos ultraprocesados como refrescos, bollería industrial, galletas, bombones y chucherías ¿por qué se las damos a nuestros hijos?

Durante la infancia los niños aprenden y crean sus propios hábitos como lavarse los dientes, hacer la cama o hacer deporte. Si desde pequeños los habituamos a darles grandes cantidades de azúcar, aparte de que no es en absoluto recomendable, se convertirán en adictos y sentirán la necesidad de consumir azúcar. Por el contrario, si desde pequeños les enseñamos la importancia que tiene la buena alimentación y les descubrimos el gusto por los alimentos sanos, conseguiremos que nuestros hijos tengan una dieta saludable y natural.

En mi opinión, no hace falta prohibir ese tipo de aliementos, ya que de esta forma conseguiremos que sientan aún más atracción por ello. Lo que yo hago con los míos es darles alternativas ricas y saludables que tiene un sabor dulce pero que no contengan azúcar refinado. Un ejemplo son mis gofres paleo. Como habéis visto en las recetas, se puede conseguir el mismo resultado sin la necesidad de harinas y azúcares que los perjudica.

Es cierto que en muchas ocasiones los niños se niegan a comer verduras porque no les gustan. Esto en parte se debe a que su sabor amargo producido por su alto contenido en calcio que no es de su agrado. Las verduras verdes como las espinacas, brócoli, acelgas, col, cardo o cebolla son grandes fuentes de calcio y consumirlas solas puede no gustar. Es por ello que se pueden cocinar y disfrazar combinadas con otros alimentos como tomate, carnes, huevo, quinoa, batatas, purés o cremas.

Otro truco fantástico para que nuestros hijos quieran comer verduras y frutas es dejarlos elegir qué quieren comer. A mi me encanta escoger las verduras y las frutas con mis hijos y darles la libertad de elegir lo que prefieren. De esta forma no solo consigo que después se la coman, sino que vayan cultivando poco a poco su interés por los alimentos naturales.

Lo mismo pasa con el pescado. Hacerlos participar en el proceso de la compra y de la cocina hace que se sientan realizados y que deseen comerse aquello que ellos han ayudado a preparar.

Otro factor que debemos procurar como padres es que los niños prueben alimentos distintos. Hay niños que solo comen pizza, patatas fritas y macarrones con tomate frito y la culpa es nuestra. Considero que es importante insistir en que los niños deben comer lo más natural y orgánico que podamos y la única forma de conseguirlo es enseñándoles a comer de forma saludable sin ceder a los caprichos.

Otro problema que existe en la sociedad es el hecho de premiar a nuestros hijos con comida (siempre productos llenos de azúcar o comida basura). Reconozcámoslo, nunca se premia a un niño con una manzana, la mayoría opta por una chocolatina, una tarta, o unas chucherías o una hamburguesa de alguna cadena. Con este comportamiento lo que conseguimos es que los niños aprendan y relacionen el sentirse bien con el consumo de comida. Por supuesto que es bueno disfrutar de la comida, pero muchos adolescentes y adultos sufren de trastornos alimenticios dándose atracones de comida cuando sienten estrés o tristeza, ya que desde pequeños les han enseñado que comiendo esta clase de productos obtendrán una sensación de reconforte.

Lo más importante que debemos tener en cuenta es que todo lo que los niños aprendan durante sus primeros años de vida será lo que vaya a quedar más grabado en sus cerebros y lo que repetirán durante toda su vida de forma inconsciente.

Ayuda a tus hijos a tomar el camino correcto y más natural. En realidad es tan fácil como querer hacerlo y no hacer diferencias entre lo que ellos comen y lo que comemos nosotros. 👧 👦

Autor del post
Niklas Gustafson

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