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La mentira del azúcar, la verdad de las grasas

Bajo en calorías, reducido en grasa, 0% materia grasa, sin sal… y así nos podemos tirar días. En español o en su versión inglesa que parece que nos suena aún más convincente: fatfree, lowcarb, no sodium… Curiosamente, en el envoltorio de los productos no veo por ningún lado el elemento que es realmente perjudicial para nuestro cuerpo: el azúcar.

Efectivamente, vivimos engañados

El problema con el azúcar no es solo de ahora. La industria azucarera comenzó una investigación animal allá por los años sesenta que analizaba los efectos del consumo del azúcar en la salud cardiovascular. Los resultados evidenciaban lo prejudicial que es este polvo blanco para nuestro cuerpo. Entonces, la industria del azúcar enterró estos datos con el objeto de no acortar sus ventas.

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco destaparon estos documentos y publicaron en PLOS Biology la realidad que se encuentra detrás de este negocio. Los autores de esta noticia explican que la industria azucarera lleva años tratando de engañar al público para proteger su interés económico a base de ocultar investigaciones que demuestran que el azúcar no es nada beneficioso para nuestra salud. Esta táctica también fue utilizada por la industria tabacalera.

Una mentira que tiene más de 50 años

La industria del azúcar lleva insistiendo desde hace muchos años que el azúcar no tiene nada que ver con la obesidad, la diabetes o con las enfermedades cardiovasculares, a pesar de que numerosos estudios publicados en los último años sostengan lo contrario. Stanton Glantz,  autor de estudios recientes que reafirman lo dañino que es este alimento que tanto nos obligan a consumir, menciona en sus publicaciones algo que me llama mucho la atención. Este profesor de Medicina de la Universidad de California añade a su investigación un detalle acerca de la importancia de la información oculta años atrás. A pesar de que los documentos que se acaban de encontrar tienen  50 años de antigüedad, son muy significativos. Hacen referencia a décadas y décadas de estrategia que la industria ha utilizado para minimizar los potenciales efectos del consumo del azúcar en nuestra salud.

El problema no son las grasas. El problema es el azúcar oculto.

A día de hoy, el juego de la industria con el azúcar continúa. Prácticamente todos los alimentos que están disponibles en el supermercado contienen este ingrediente. La táctica engañosa que continúa en 2017 pasa por difamar los enormes beneficios de las grasas saturadas. Se están desestimando las propiedades de las grasas saludables para tapar los perjuicios del azúcar. De esta manera, la gente busca el alimento cuyo envoltorio dice bien claro 0% en materia grasa sin importarle los disparatados gramos de azúcar de una tabla nutricional que apenas se ve.

Lo que importa es la calidad de las calorías. Cuenta los gramos de azúcar y no las calorías.

La industria ha manipulado a la sociedad haciendo que se desaprovechen los valores nutricionales de los lípidos naturales en favor de una ingente cantidad de azúcar que ni siquiera sabemos que estamos consumiendo. Es precisamente el azúcar, el componente que eleva el número de hidratos de carbono y, por tanto, el  ingrediente que incrementa las calorías de los alimentos. Una temible cifra que procuramos reducir al mínimo porque tenemos miedo a engordar. Las calorías no engordan, lo que engorda es la calidad de las calorías. Por ello, os recomiendo que no tratéis de no contar calorías, sino gramos de azúcar.

 

Hay que reeducar a la sociedad, no solo para que procure evitar este abuso que nos obliga la industria a hacer del azúcar refinada, sino para eliminar el miedo impuesto por las calorías y por las grasas saturadas. Unas grasas tan necesarias como saludables.

 

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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