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¿Por qué la dieta paleo le dice sí a la grasa?

Antes de comenzar este post me gustaría aclarar los tipos de grasas que hay para que os vayáis haciendo una idea de a lo que me refiero cuando hablo de cada una de ellas.

Las grasas que obtiene el cuerpo de los alimentos se dividen en dos: grasas saturadas y grasas insaturadas y estas últimas en monoinsaturadas y poliinsaturadas. Cabe aclarar que todas las grasas se componen tanto de ácidos grasos saturados como insaturados, pero se denominan de una u otra manera en función de la cantidad de cada tipo de ácido graso que contienen.

Os he hablado mucho sobre la grasa saturada y la mala reputación que ha adquirido durante años y dentro de tanto debate entre si son buenas o malas, no os había hablado antes de las grasas monoinsaturadas y por qué deberíamos asegurarnos de comerlas mucho más.

Las grasas monoinsaturadas provienen tanto de fuentes animales como vegetales y son casi universalmente toleradas por todos, vegetarianos, veganos, paleo y más. Son aquellas presentes en alimentos como las almendras, aguacate, aceites vegetales como el de oliva, pescados y carnes orgánicas. Su consumo es altamente beneficioso para la salud y os cuento algunas razones por las que deberías comer este tipo de grasas más seguido.

¿Por qué debemos comer grasas monoinsaturadas más a menudo?

  • Las grasas saturadas, e insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) están definidas por su estructura molecular y su potencial de oxidarse fácilmente. Las grasas monoinsaturadas, aunque son vulnerables al proceso de oxidación, rara vez sucede. Esto las hace ideales para cocinar.
  • Mejoran las funciones de la mitocondria. Las mitocondrias son responsables de casi todas las funciones del organismo porque son los orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular y cuantos más ácidos grasos monoinsaturados mejor funcionarán porque previenen el estrés oxidativo de las células.
  • Son un componente primario de muchos alimentos saludables. Una porción de nueces, de aguacate, de aceite de oliva, almendras o carne orgánica alimentada de hierva aportan buenas fuentes de ácidos grasos monoinsaturados y muchos otros importantes micronutrientes beneficiosos.
  • Apoyan la función inmune porque ayudan a eliminar patógenos en el organismo, curar más rápido las heridas y protegernos contra las enfermedades autoinmunes.
  • Pueden proteger al organismo de la diabetes. Estas grasas pueden ayudar a las personas con diabetes tipo 2 a manejar sus niveles de azúcar en la sangre.
  • Están universalmente aceptadas. Y no solo para los individuos que siguen el estilo de vida paleo, si no para vegetarianos, veganos y aquellos con una alimentación mediterránea.

Ahora os voy a dejar algunas recetas que incluyen este tipo de grasas para que pongáis en práctica la teoría:
Aguacate y huevo al horno.
Calabacín relleno de carne picada.
Secreto ibérico a la barbacoa.
Crema de almendra paleo.

Espero que os haya gustado este post y os haya resultado interesante. ¡Ahora a probar las recetas y a contarme todo! 😉

Autor del post
Niklas Gustafson

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