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Conservas naturales: ¿cómo se hace?

Qué rico está un buen pisto con huevo. ¡Imagináoslo por un momento! Unas verduras frescas embadurnadas en tomate casero recién hecho en estado de simbiosis con un huevo frito. Riquísimo, ¿verdad? Es por esto, que no nos podemos permitir desperdiciar ni un poquito de esta preparación.

Las ventajas de las conservas

Tenemos dos opciones para reservar el pisto. Cada alternativa dependerá de la cantidad que hayamos cocinado. Bueno, también del tamaño de vuestro congelador y cantidad de tuppers. Quizá, en lugar de llenar el congelador hasta que no cierre la puerta, sería conveniente envasar al vacío el pisto restante en tarros de vidrio. Es muy sencillo y esta técnica te permite almacenar a temperatura ambiente esta receta y otras muchas de la manera más natural y casera posible. Tomate artesano, pescados en aceite, mermeladas, guisos… Pensad en todas las conservas que encontráis en un supermercado, pero en su versión saludable. Sin aditivos, sin azúcares, sin conservantes, sin nada que no queráis que tenga vuestra conserva.

¿Por qué conservar alimentos de forma natural?

  • Aguantan en perfecto estado durante mucho tiempo. Dependiendo de los alimentos y recetas que elijáis conservar, aguantarán más o menos tiempo.
  • Aprovechamos comida antes de que se estropee.
  • No cuesta nada doblar cantidades cuando nos ponemos manos en la masa. Si vuestro objetivo es almacenar preparaciones para disfrutar durante un tiempo sin tener que cocinar, las conservas caseras son una opción más que apropiada.
  • Reciclamos los tarros de vidrio y evitamos el consumo de plástico que tanto está perjudicando al medio ambiente.
  • El regalo más sincero, natural y saludable.

¿Cómo hacer conservas?

  • Elegid tarros que cierren de forma segura para que no haya ninguna sorpresa.
  • ¡Lavadlos bien! Tratad de lavarlos con agua bien caliente para eliminar cualquier microorganismo que se quiera alojar con nuestro pisto.
  • Introducid los tarros en el horno sin la tapa sobre una bandeja bien limpia. El horno ha de estar sin precalentar para que no estalle el cristal debido a la diferencia de temperatura. Una vez estén los tarros dentro del horno, ponedlo en marcha a 160º. De esta forma, se calentarán de forma gradual para que no revienten en la olla en la que los introduciremos más adelante.
  • Hervid agua en una olla y echad las tapas. Mantenedlas en el agua durante 10 minutos, aproximadamente. Una vez haya transcurrido este tiempo retiradlas con unas pinzas o dos tenedores muy limpios. Evitad tocar la parte interior de la tapa con el utensilio/s que usemos. Ya tenemos las tapas esterilizadas.
  • Una vez los tarros hayan estado, al menos, media hora en el horno absorbiendo temperatura, sacadlos del horno con unas pinza o trapo bien limpios. Recordad no tocar la parte interior de los tarros.
  • Ayudándonos de un trapo limpio para sujetar los tarros calientes, introducid el pisto o la preparación que elijáis para conservar en los tarros. La comida que introduzcáis ha de estar caliente, al igual que lo está el tarro. De esta manera, no correréis el riesgo de que el cristal estalle. Dejad un par de centímetros desde el borde del recipiente, no lo llenéis hasta arriba para poder crear vacío.
  • Cerrad los tarros con fuerza para evitar que se contaminen lo más mínimo y dadles la vuelta de forma que la tapa esté en contacto con la superficie. Dejadlos enfriar en esta posición a temperatura ambiente. Así, nos aseguraremos de generar vacío y de que el proceso de conserva sea todo un éxito.

 

¿Os animáis a hacer vuestras propias conservas?  Contadme qué tal os salen y qué recetas almacenaríais.

 

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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