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Buenos hábitos vs medicamentos

El consumo de medicamentos cada vez es más frecuente para tratar todo tipo de dolencias. Muchas personas prefieren tomar una pastilla diaria a mejorar sus hábitos alimenticios y rutinas. Lo que parecen no darse cuenta es que todos esos químicos, a la larga, acaban afectando a distintos órganos, siendo peor el remedio que la enfermedad. Además, al acostumbrar a nuestro cuerpo a esa ayuda externa hacemos que se vuelva vago y acabe dependiendo de los medicamentos para funcionar a edades cada vez más tempranas.

Por supuesto existen enfermedades o dolencias crónicas, así como personas que están predispuestas genéticamente a padecerlas. En estos casos deben ser tratadas por fármacos, pero cambiando nuestro estilo de vida podemos conseguir mejorar en salud y en calidad de vida.

Muchos de los problemas de salud de la actualidad como el colesterol alto, el reflujo o la hipertensión se deben a los malos hábitos que hemos adquirido a lo largo de los años. El sedentarismo, la mala alimentación y el consumo excesivo de fármacos son las principales causas de las enfermedades de nuestro tiempo. Nuestros antepasados sufrían en un pequeño porcentaje este tipo de enfermedades, y se debía principalmente a problemas genéticos.

El colesterol y la hipertensión pueden degenerar en enfermedades cardíacas de gravedad, como infartos o taponamientos arteriales, y en la mayoría de casos se debe al sobrepeso, la falta de actividad física y un exceso de consumo de alimentos procesados que contienen gran cantidad de azúcares, conservantes y aditivos.

Por otra parte, el reflujo no es solo una molestia para quienes lo padecen, con síntomas como la indigestión y acidez, tos seca, eructos o hipo, dolores de garganta con dificultades para tragar e hinchazón, sino que puede llegar a degenerar en enfermedades en el estómago y esófago.

El tabaco, el alcohol y las bebidas carbonatadas afectan a la tensión del esfínter esofágico, que es una válvula entre el esófago y el estómago encargado de cerrarse y abrirse cuando se introducen los alimentos.

Sencillos cambios de hábitos como tener una vida activa, comer menos cantidad y más veces al día o no comer justo antes de acostarse pueden ser muy beneficiosos. Para personas que sufren de reflujo especialmente ya que a la válvula esofágica le cuesta mucho mantenerse cerrada cuando hay una gran cantidad de comida y nos quedamos en una posición horizontal. En cuanto a la alimentación siempre digo que cuidar lo que comemos empieza en el supermercado. Consumir productos naturales y ecológicos, cocinándolos uno mismo nos dará el control sobre lo que comemos. Por supuesto, eliminar el alcohol, el tabaco y los productos procesados debería ser algo básico en todos nosotros para cuidar nuestra salud.

Con pequeñas acciones podemos ayudar a nuestro cuerpo a volver a funcionar correctamente. Al no deteriorar nuestros órganos con los efectos secundarios de los medicamentos innecesarios podemos alargar nuestra esperanza de vida y sobre todo la sensación de bienestar.

Todos tenemos a nuestro alcance hacer las cosas bien. ¡Apuesta por tu salud! 🙂

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Autor del post
Niklas Gustafson

Comentarios

1 Comentario
  1. posted by
    belkis
    Abr 8, 2017 Reply

    Muy bueno

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