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El ayuno intermitente: qué es y cómo hacerlo

El ayuno intermitente es un término que seguro habéis escuchado mucho últimamente. Esta nueva tendencia de alimentación ha tomado internet con furor y yo mismo he estado muy interesado en saber más sobre él. Personalmente, he puesto en práctica el ayuno intermitente ocasionalmente pero he decidido en investigar más sobre él porque uno de sus principios básicos es una característica que también es primordial en el estilo de vida paleo.

El ayuno intermitente es un patrón alimenticio en el que se alternan periodos de ayuno con periodos de ingesta de alimentos. Es decir, conscientemente decidimos saltarnos una comida y esperar a la siguiente. La mayoría de vosotros ya lo hacéis inconscientemente al dormir por la noche y, a pesar de que suene difícil practicar el no comer conscientemente, es mucho más fácil de lo que pensáis e incluso tiene hasta beneficios importantes para vuestra salud.

El principio base del ayuno intermitente es que hace miles de años el ser humano no comía ni 3 veces al día, mucho menos 5 o 6 por lo que esta práctica y la dieta paleo están bastante unidos en ese aspecto. Otro aspecto del ayuno intermitente que relaciono mucho con la dieta paleolítica es que el hambre que cualquier persona ha sentido en la actualidad no es hambre de verdad, sino más bien una conducta aprendida. Existen diferentes tipos de hambre y os daréis cuenta que muchas veces lo que sentimos es hambre emocional y no la necesidad fisiológica de alimentarnos.

¿Por qué ayunar?

  • Nuestro organismo está preparado para pasar períodos sin alimento porque los humanos han estado ayunando por miles de años por circunstancias de necesidad y poca disponibilidad de alimentos. De hecho, la mayoría de los médicos concuerdan en que el cuerpo puede sobrevivir sin alimento por hasta ocho semanas.
  • Durante un período de ayuno, muchos procesos cambian el organismo como es el caso de los procesos hormonales y reparadores. Por ejemplo, aumenta la sensibilidad a la insulina que ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Ayunar promueve la producción de la hormona del crecimiento que ayuda a quemar más grasa, promover el crecimiento muscular y retrasa el envejecimiento.
  • Durante el ayuno, los niveles de azúcar en la sangre e insulina disminuyen drásticamente. Además disminuye la producción de grelina – la hormona del hambre – por lo que controlamos mucho mejor el apetito durante el día.

¿Cómo se hace el ayuno?

Existen tres maneras de practicar el ayuno intermitente que pueden adaptarse a cómo sintáis mejor vosotros. Si es la primera vez que hacéis esta practica, os recomiendo optar por el más sencillo e ir aumentando la cantidad de horas progresivamente. Aquí os cuento más sobre las distintas formas de hacerlo.

  • El método 16/8: 

Este método es el más popular. Consiste en comer en una ventana de 8 horas y ayunar 16 horas. Se puede hacer muy fácil ya que si hacéis vuestra última comida a las 20:00 de la tarde y no coméis hasta las 12:00 del mediodía del día siguiente ya habréis completado el período sin haber sufrido porque dormís las 8 horas de ese período. Es decir, conscientemente os saltáis el desayuno. Podéis ajustar la ventana como veáis que os siente mejor, ya sea de 12, 14 o 15 horas de ayuno e ir aumentando las horas poco a poco.

  • El método de 24 horas: 

Este es uno de los más complicados y muchas veces es practicado por los veteranos del ayuno. Resulta muy difícil hacer este tipo de ayuno a las primeras porque no estamos acostumbrados a pasar un día entero sin comer. Sin embargo, si empezáis aumentando progresivamente las horas, probablemente os daréis cuenta que el tiempo pasará desapercibido. En esta practica solo se come una vez al día y está permitido beber infusiones herbales, muchísima agua y café solo.

  • El método 5/2:

Este método se encarga de escoger dos días a la semana en los que se come un máximo de 500 calorías en comida y el resto de la semana se mantiene una alimentación normal. Este debo decir que es mi menos favorito porque se conoce más como un tipo de dieta y no como una decisión consciente de evitar una comida del día.

Como veis, el ayuno intermitente suena difícil pero no tiene por qué serlo. Además, os doy un dato curioso. Aprender a controlar las ganas de comer es una gran fortaleza y es liberador porque nos ahorra tiempo y también nos enseña a preocuparnos por comer sólo lo que en verdad nuestro cuerpo necesita para vivir. En un mundo sobre estimulado con McDonald’s y azúcar estamos costantemente programados a sentir hambre y deshacernos de esos estímulos es liberador, energizante y motivador. ¿Os animáis a probar esta practica? ¡Contádmelo en un comentario y conversemos!

Autor del post
Niklas Gustafson

Comentarios

1 Comentario
  1. posted by
    Jorge
    Ene 17, 2017 Reply

    Muy interesante.
    Hoy estoy ayudando tidi el día pero por que me he intoxicado con algi que comí. Pero quiero repetir más adelante. Quiero aprender a controlar mis tipos de hambre.

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