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Los anacardos en la dieta paleo

Los frutos secos y las semillas son ingredientes principales en la alimentación paleo por sus beneficios y también la versatilidad que aportan a muchas de nuestras creaciones culinarias. Sin embargo, no todos los frutos secos y semillas tienen la misma composición nutricional y por esta razón deben comerse con cautela.  Aunque en la dieta paleo no se cuentan calorías, los frutos secos son alimentos de los que podemos comer una gran cantidad sin darnos cuenta y no aprovechar correctamente sus beneficios.

¡Yo enloquezco por los anacardos! Pero son un fruto muy debatido dentro de la dieta paleo porque no es una nuez en realidad y su contenido de ácido fítico o fitatos – sustancia presente en las plantas para almacenar el fósforo – puede actuar como anti nutriente en nuestro organismo. Sin embargo, consumidos correctamente, pueden ser muy beneficiosos y ayudarnos. Los anacardos son particularmente versátiles porque con ellos se puede hacer hasta “yogur” vegano e incluso “queso” solo utilizando este fruto. De hecho, son los protagonistas de mi receta de gofres paleo.

Este fruto crece en árboles y, si alguna vez habéis ido a comprarlos y habéis flipado porque son muy costosos, es porque crecen de una fruta llamada “Brazilian Apple” que se recoge a mano. Además, la corteza del anacardo es incomible porque es tóxica, por lo que su recolección es una ardua labor. Hoy en día es muy popular, se consigue en casi cualquier país del mundo y por eso os quiero contar algunos de sus beneficios y cómo aprovecharlos en la dieta paleo.

  • Los anacardos son una altísima fuente de fibra, vitaminas y minerales que protegen nuestro cuerpo de enfermedades y del cáncer.
  • Son ricos en grasas monoinsaturadas buenas para el corazón que disminuyen el colesterol malo y aumentan el colesterol bueno en la sangre.
  • Tiene minerales importantes como el manganeso, potasio, hierro, magnesio, zinc y selenio en valores muy concentrados.
  • Poseen una cantidad buena de vitaminas como la B5, B6, riboflavina, tiamina y vitamina B1; esenciales para metabolizar las proteínas, las grasas y los carbohidratos a nivel celular.
  • Contienen un porcentaje de un importante antioxidante que se llama Zeaxantina que ayuda a prevenir las enfermedades oculares y la degeneración de la vista con la vejez.
  • Son uno de los pocos alimentos que contienen cobre, un mineral que juega un importante papel en la producción de colágeno y elastina, necesarios para reponer los tejidos.

Cómo incorporarlos en nuestra dieta:

  • Utilizarles para hacer mantequilla de frutos secos que aporta una textura muy rica a los smoothies y otros postres, además de los beneficios nutricionales ya mencionados.
  • Tostarles en el horno, triturales en pequeños trozos para añadir un toque crujiente a carnes, aves, pescados y ensaladas.
  • Triturarles y hacer harina de anacardos, ideal para sustituir la harina convencional en postres y otros platos.
  • Hacer leche vegetal, queso o yogur de anacardos mediante el proceso de remojo.

Para comerlos correctamente:

  • Evitar merendar más de un puño de este fruto, en caso de comerles solos. Si es en su versión mantequilla una cucharada sería la medida correcta.
  • Conservar los anacardos en un lugar frío, en un envase a presión que los mantenga secos porque al ser muy grasosos pueden ponerse malos muy rápido.
  • Los anacardos se conservan varios meses a temperatura ambiente y hasta dos años en el congelador.

Los llames como los llames – anacardos, merey, cashews o cajo – son un fruto que vale la pena conocer y experimentar mucho con él. ¡Contadme en los comentarios con qué os gusta más comerlos!

 

Autor del post
Niklas Gustafson

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