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Ahora comer sano es un acto revolucionario

Parece casi imposible pero es cierto. Hoy en día comer sano y natural es casi una rareza y todo un acto revolucionario y alternativo.

Cuando hablas con la mayoría de la gente y les dices que solo consumes productos ecológicos, que no consumes azúcar refinado o productos procesados te miran como si vieran a un extraterrestre. ¿Sí o no? Ir a una reunión con amigos y pedir agua en vez de refrescos o alcoholes a muchos les parece un chiste.

A lo largo del último siglo nos hemos acostumbrado a comer muchísima comida basura, chucherías, snacks, bollería industrial, refrescos, alimentos preparados y un sin fin de comidas que nos venden como “sanos” (tales como cereales de desayuno, galletas, pastas, etc) y que forman parte de nuestra dieta diaria.

Muchas personas tienen una percepción errónea de lo que significa llevar una dieta saludable. Creen que comer sano es igual a comer aburrido, sin sabor o ceñirse a comer lechuga. No me canso de decir que esto no es verdad en absoluto y lo podéis comprobar vosotros mismos en el blog. Hay muchísimas recetas deliciosas con sabores ricos y diferentes que se pueden hacer adaptándolas a los gustos y preferencias de cada uno. Si os falta inspiración en el blog hay hasta la fecha más de 160 recetas distintas ¡y las que faltan!

Pero lo triste es que la culpa realmente no es de las personas, sino de las grandes compañías dedicadas al sector de la alimentación. La publicidad, los falsos “sellos de calidad”, las recomendaciones financiadas de médicos y nutricionistas hacen que creamos que lo que estamos comprando es saludable. Pero solo hay que pensar, ¿esto está de forma natural en el mundo? Si la respuesta es sí, adelante; si la respuesta es no, evítalo a toda costa. Eso no quiere decir que no cocines. Por supuesto que puedes hacer tus propias elaboraciones e incluso galletas o bizcochos, pero al hacerlos tu mismo sabrás exactamente qué ingredientes lleva.

Solo tenemos un mundo en el que vivir y debemos cuidarlo y respetarlo, al igual que tenemos solo un cuerpo. El dicho popular “somos lo que comemos” es completamente cierto. Por supuesto no en el sentido de que si comemos pollo nos saldrán plumas, pero desde luego sí en que si llevamos una alimentación mala eso se reflejará en nuestro estado de ánimo, aspecto físico, sueño y en la calidad de vida. Genéticamente y evolutivamente estamos diseñados para consumir productos naturales, frescos y orgánicos, pero no para comer aquello que ha sido ultra procesado y es artificial. Es importante cuidar bien lo que comemos porque, literal y figuradamente, nuestra vida depende de ello.

Empieza por visitar mercados locales y con productos propios de la tierra. Notarás una grandísima diferencia en un simple tomate. Te puedo asegurar que un tomate cosechado con químicos no tiene ni una cuarta parte de sabor que un tomate de huerto ecológico. Evita pasear por las estanterías de productos procesados en los supermercados, ahí no hay nada bueno para ti. 🙂

Autor del post
Niklas Gustafson

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