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7 verdades de la dieta paleo

Durante años, conceptos equivocados han circulado alrededor de la dieta paleo y, si estás interesado en ella, hay que primero separar los hechos de la ficción. Es posible que si llegaste a este artículo, ya hayas escuchado algo sobre la dieta paleo y muchas veces la información que encontramos en los medios de comunicación más populares puede malinterpretarse. Por eso, es momento de desmitificar esos conceptos y aquí encontrarás siete verdades sobre la dieta paleo.

MITO 1: La ingesta de proteína en la dieta paleo es demasiada y puede ser tóxica

Los problemas renales que provocan las dietas cetogénicas – aquellas ricas en proteínas y bajas en grasa y/o carbohidratos – ocurren por el exceso de presión que se ejerce en los riñones y en el hígado, obligándolos a convertir este alimento en forma útil de energía.

Sin embargo, no existe evidencia científica que relacione las fallas renales con las dietas altas en proteínas. Además, cuando planificamos correctamente, la dieta paleo es una dieta equilibrada en la que la ingesta de proteínas es variada y durante todo el día.

MITO 2: En la dieta paleo solo se come carne

La alimentación paleolítica no se basa únicamente en comer carne. Es rica en otras proteínas de origen animal, como pescados, mariscos, huevos y aves en combinación con vegetales, semillas, frutos secos y frutas.

MITO 3: Sin los lácteos, tendremos deficiencias de calcio

Si bien es cierto que el calcio es necesario para tener huesos sanos y fuertes, no necesariamente tiene que venir de la leche o sus derivados. Existen otras grandes fuentes de calcio en:

  • Vegetales de hoja verde – kale, acelga, hojas de remolacha o nabos y espinaca -.
  • Las sardinas
  • Semillas de sésamo o de girasol
  • Almendras
  • Naranjas
  • Salmón de pesca salvaje
  • Higos secos

MITO 4: Los embutidos se pueden considerar paleo

Sí, el jamón, chorizo, salami, salchichas y otros embutidos están hechos de carne. Pero se elaboran de los restos de animales que no se pueden vender como carne de primera. Aún así, el problema es la preparación debido a que se les añade sal, soja, cereales, grasa vegetal y conservantes. Sí existen algunos embutidos permitidos dentro de la dieta paleo que se fabrican de forma orgánica y artesanal. 

MITO 5: Los humanos en la era paleolítica se morían muy jóvenes

Uno de los mitos más comunes sobre la dieta paleo es que nuestros ancestros se morían antes, o como mucho, a los 30 años de edad. El problema con esta afirmación es que los humanos estaban expuestos a elementos naturales totalmente distintos en los que tampoco existía la medicina moderna para curar cosas simples como la gripe ni vacunas para atacar los virus más comunes. Por lo que asumir que esta mortalidad se debe a la dieta que llevaban es una afirmación ambigua. 

MITO 6: La grasa saturada es mala y daña el corazón

Durante décadas hemos creído esto y no es cierto. Las grasas saturadas son beneficiosas para la salud y un estudio demostró que no hay una relación directa entre las grasas y la aparición de enfermedades cardiovasculares. Lo ideal es consumir grasas de alta calidad y evitar las grasas hidrogenadas que provienen de los alimentos procesados, margarinas y aceites de maíz, soja o girasol. 

MITO 7: Comer paleo es muy costoso y difícil de practicar a largo plazo

La salud es costosa y esto es lo más importante al momento de elegir lo que comemos. Los alimentos “baratos” tienen ese precio por una razón y esta es que suelen ser elaborados con ingredientes dañinos para la salud como azúcar, grasas hidrogenadas, sal y conservantes. Sin embargo, comprar local no implica gastar mucho dinero y es mejor para nuestra salud.

Con respecto a la práctica a largo plazo, la dieta paleo es un estilo de vida que puede introducirse poco a poco. Comenzar a cambiar nuestros hábitos alimenticios e informarnos correctamente sobre lo que comemos es el comienzo de un compromiso con nuestra salud.

Niklas Gustafson
Autor del post
Niklas Gustafson

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